A aquellos que defienden la primera razón es fácil rebatirles ya que existen en el mundo constituciones mucho más rígidas que nuestra carta magna y su modificación carece absolutamente de polémica alguna, realizándose con relativa frecuencia como es el caso de México. A los que sostienen la falta de creencia en el poder constituyente, como así se posiciona el profesor Pérez-Royo, es más complicado rebatirles, es mas, puedo coincidir en parte con sus postulados aunque en el fondo de la cuestión creo sinceramente que es nuestro gran respeto al poder constituyente lo que nos hace ser celosos a la hora de 'abrir el mélón' de la reforma.
Quisiera compartir con vosotros una tercera vía en la cual me baso, y además comparto mi posicionamiento en contra de abrir el debate de la reforma de la Constitución. El actual panorama político que vive España, concretamente ahora durante la reforma de los estatutos de autonomia, me ha hecho reflexionar profundamente sobre nuestra Constitución. Creo profundamente que ciertos sectores de la política española situados en determinadas regiones de nuestra nación tienen posturas que, en los casos vividos con sus reformas estatutarias, rozán la ilegalidad constitucional. Para ser más exactos, en el estatuto catalán se ha traspasado, en varios artículos, los límites constitucionales y lejos de ser recriminados por ello, el mismísimo Tribunal Constitucional nos intenta hacer creer que esos artículos, realmente no son interpretados como deberían de ser hechos, ó lo que es lo mismo, el alto tribunal se ha dedicado ha hacer una interpretación de la interpretación de los polémicos artículos catalanes (no dejen de leer el voto particular del Magistrado don Vicente Conde Martín de Hijas en la sentencia 28/06/2010 al hilo de asunto) para salvar su constitucionalidad.
Ante este escenario político donde la mayoría de las reformas de estatutos autonómicos han sido tremendamente polémicos, y el TC por un lado retrasa sus sentencias injustificadamente, y por otro realiza una labor más política que jurídica, donde, además, el gobierno está situado en las antípodas de la coherencia y de la responsabilidad política, es absolutamente imposible abrir el debate de la reforma de nuestra Constitución, a pesar de que yo me posiciono con aquellos que piensan que se hace ya casi insoportable para nuestra Democracia no realizar una reforma responsable y coherente de varios de sus artículos sobre la línea sucesoria monárquica o la ley electoral por poner solo dos ejemplos.
Sobre el tema del Poder Constituyente le invito a visitar el sitio: http://constituyentecivil-mexico2010.blogspot.com Muchas gracias. Mi corres es: constituyentecivil@gmail.com Atentamente. Alfredo Loredo. San Luis Potosí. Mx.
ResponderEliminar