Si en la época del humorista Gila hubieran existido teléfonos móviles, quiza el número cómico de sus conversaciones telefónicas no hubiera tenido tanta gracia. De lo que seguro no tiene gracia ninguna es la noticia, que ha tenido mucha respercusión esta semana, de la cantidad de teléfonos móviles que tiene contratados la Junta de Andalucía. Nada más y nada menos que 38.000 terminales operando para la administración andaluza generando un coste mensual de 350.000 euros, que multiplicados por los 12 meses del año, nos da un coste total de 4,200.000 euros al año. En números se reparten en 300 móviles para altos cargos, 19.494 para mandos intermedios y personal eventual (los enchufados hablando en plata) y el resto para personal educativo o sanitario.
Muy acertada es la intervención del líder de la oposición en Andalucía, Javier Arenas, a la hora de realizar la pregunta parlamentaria sobre quienes NO tienen derecho a tener en la mastodóntica administración un celular (como diria un sudamericano), ya que como él mismo explica, terminaríamos antes con la respuesta en vez de preguntar por la cuestión en positivo.
Una vez más otra noticia, y no se cuántas van ya, sobre el despilfarro, esta vez a lo que móviles se refiere, de una administración andaluza más preocupada en dar a los suyos toda clase de caprichos, lujos y comodidades desproporcinadas, en vez de predicar con el ejemplo y mostrarse ante el pueblo andaluz con austeridad y responsabilidad en el gasto público...pero eso es mucho esperar, y no está para pedir peras al olmo.

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